Male y Mateo gestionan un rebaño de 200 cabras catalanas en las faldas del Montsec, donde trabajan para recuperar y conservar esta raza autóctona casi extinguida. El proyecto, nacido dentro de la iniciativa Culturas Encuentradas de Slow Food Terres de Lleida, combina la cría en extensivo con la gestión del paisaje y la prevención de incendios, demostrando el valor de una ganadería arraigada en el territorio que mantiene vivo el patrimonio genético, cultural y ecológico de Ponent.



